El estado y otras formas de dominio

El estado es una herramienta de dominio, se utiliza para dominar a millones de personas y por eso, sea cual sea el apellido con que se designe, mientras exista, el estado no dejara de ser una dictadura.

Es una compleja institución, que alimentando la falsa necesidad del credo en el poder, queda enraizada en la vida de todas las personas y pone sus garras sobre todas las actividades humanas, a fin de hacer creer, que nada puede hacerse sin su mediación.

Tiene una constitución en la que todos los derechos, están condicionados y al arbitrio de los que mandan. Pero no son derechos, si no obligaciones que se rigen por unos códigos, que tienen una pena, para cada una de las extralimitaciones que puedan mermar las atribuciones del poder.

El estado dispone de una magistratura encargada de administrar esas penas, mediante un sistema judicial que representa muchas cosas, pero no a la justicia social.

Para poder localizar, capturar y separar del resto de la población a quienes no cumplen las normas, el estado dispone de la policía, unas personas que están armadas con porras, pistolas y fusiles, que como a los verdugos, les pagan por matar y maltratar cuando se lo ordenan.

Para las situaciones más delicadas, aquellas en las que la existencia del estado sufre un grave peligro o que por intereses de los que mandan, es necesario hacer peligrar la existencia de otro estado, esta el ejército, compuesto por personas preparadas para matar y destruir si se lo ordenan. Disfrazan sus actividades de preparativos para la paz, pero el ejercito, no es mas que una escuela de embrutecimiento, un templo para los amantes del dominio y los adoradores del poder. El ejercito estatista, compuesto por personas dispuestos a morir por el estado y al servicio del poder, es el mayor logro de una dictadura.

Por mucho que lo nieguen, ni el ejercito ni la policía están para proteger a la ciudadanía, si no para proteger al estado y asegurar su existencia.

El ciudadano a de evitar todo lo que el estado prohíba y cumplir con todo lo que el estado manda. En esto consiste el orden. Por eso deben institucionalizarse todas las actividades ciudadanas, para que el estado pueda catalogarlo todo, de manera que pueda prever cualquier amenaza.

El estado ha conseguido manipular a los ciudadanos de tal manera, que casi todas las actividades procedentes de las instituciones, reciben el visto bueno de los ciudadanos, siendo el miedo, el desconcierto o la indiferencia, las actitudes con las que reciben las iniciativas no procedentes del estado.

Cuando el estado se considera democrático y presume de libertades, no es tan vasto como otros estados y utiliza otro tipo de estrategias para que la ciudadanía rechace las iniciativas no homologadas por el estado. No prohíbe una ideología y no persigue a la gente que cree en esos ideales, le vasta con causar atentados de todo tipo, mediante mercenarios que se hacen pasar por aquellos a los que el estado quiere perjudicar, logrando criminalizar a quienes consideren sus enemigos. Tras una campaña de desprestigio protagonizada por los medios de información estatales y privados, son los propios ciudadanos quienes rechazan las iniciativas que el estado considero peligrosas para su existencia. Los ciudadanos llegan a pensar, que por muy injusto que pueda llegar a ser la situación, es preferible al caos, que supuestamente se desataría en caso de que el estado cayera. El estado, interfiere en todas las actividades humanas posibles y lo controla o al menos, pretende controlarlo todo.

Para cebarle en el juego y acomodarlo a su tiranía, el estado le ofrece al ciudadano d vez en cuando, la ilusión de elegir a los gobernantes, quienes serán durante un tiempo limitado, las marionetas bien pagadas de la patronal y la banca, de los burgueses y de las altas clases de la sociedad.

Durante muchos años los descontentos, pusieron su ilusión en mejorar de condición cambiando de gobierno. Irónicamente casi todas las mejoras que pudieran existir, se lograron a base de luchas que en casi todas las ocasiones, los gobiernos no apoyaban. La desobediencia civil y la solidaridad, fueron las mejores armas del proletariado. “El pueblo unido, jamás será vencido” no es una vana consigna, si no un hecho real e innegable. Pero los proletarios cometieron el error de dejar la revolución en manos del estado, aunque hubiesen cambiado a los políticos que nos les favorecieron, para sustituirlos por otros que lo prometían todo. Fue un error porque los problemas volvían al de unos cuantos años, gracias a que el autentico enemigo del pueblo, seguía vivo, el estado.

Una muestra del poder que tiene el estado sobre las personas, es la política. Quienes han gobernado durante mucho tiempo, son diferentes a cuando gobernaron por primera vez, incluso la diferencia que había entre los partidos que se turnaban para gobernar, han desaparecido, siendo iguales en casi todo. Es el caso de los partidos mayoritarios, que casi siempre son dos en cada lugar donde se celebran elecciones, sea en un pueblo, una comunidad o el estado en las elecciones generales. Representan la falsa realidad de una sociedad no dominada, solo por el simple hecho de haber dos alternativas a la hora de votar.

Pero lejos de toda esa prostituida democracia, no son ninguna alternativa que cambiara las cosas, puede que logren cambiar algo al principio, pero el estado y los compromisos internacionales, sean con otros gobiernos, empresas y entidades financieras, así como las tentaciones del poder, harán que cambien y se transformen en lo que el sistema quiere que se transformen. Pero solo son la misma mierda, con distinto olor, color y textura. Suele ser en estas ocasiones donde los minoritarios, deseosos de poder y con una utópica intención de cambio, tachan las elecciones de bipartidistas y este fenómeno se produce en todas partes donde hay elecciones, salvo en las dictaduras mas duras, aquellas en las que no te dejan escoger tu propio dictador, en la que se impone algún militar casi siempre. Todos aspiran a controlar el estado para hacer el bien, todos se equivocan y el estado demuestra que quien manda, es el. Una abominable maquina diseñada para dominar, por las antiguas aristocracias y con la intención de que el mundo, cambie lo que cambie, siga existiendo una parte de la sociedad, rica, poderosa y privilegiada, que domina a otra parte de la sociedad, pobre, cada vez mas alejada de los medios de subsistencia y desgraciada.

Así se explica el fracaso de las grandes revoluciones, como las del nacionalsocialismo (los nazis) en Alemania o el comunismo de estado en la Unión Soviética y otras ramas insurreccionales como las que tuvieron lugar en China. Cuando al principio el pueblo tenia plena participación en la conquista del poder, las cosas iban bien, pero cuando un puñado de personas se perpetuaban en el poder y el pueblo se desentendía de la política, pensando que podían permitirse el lujo de bajar la guardia, llegando incluso a estar en contra de que se politizaran las cosas, era entonces cuando unos cuantos aprovechaban para hacer lo que quisieran, siempre en su interés y en el de unos pocos mas. Una sociedad politizada, es una sociedad que se comprende y en estos momentos, las personas que habitan España, por muy preparadas que estén en el mundo académico y laboral, son tan incultas y comprenden tan poco su propio mundo, que por muchos aparatos tecnológicos que posean, parecen haber vuelto a otras épocas. También es cierto que al poder le interesa que la sociedad sea ignorante, porque solo así es posible, que el pueblo no se de cuenta de los insostenible que es este sistema económicamente y lo injusto que es socialmente. Y el poder tratara de que esto sea así mientras pueda.

El comunismo y el fascismo, quizás mas el primero que el segundo, eran los principales rivales del capitalismo, razón por la que estallaron tantas revueltas y tantos conflictos en el pasado no muy lejano y razón por la que tuvieron lugar todo tipo de gobiernos y modelos, todos eso si, dentro de la misma filosofía, la que cree que sin la existencia del dominio, el ser humano no podría organizarse y construir una vida digna de ser vivida. Cosa que los anarquistas, sabemos que es mentira.

Quienes protagonizaban este conflicto, se dividían entre quienes defendían la dictadura del mercado y quienes defendían la dictadura del estado, habiendo algunos que pretendían las dos dictaduras al mismo tiempo. Si en algo se parecían el comunismo y el fascismo, era en la conquista del estado. Hitler y Mussolini, ofrecieron la máxima rigidez al estado para encadenar al proletariado y matar sus rebeldías, en pos del expansionismo imperialista, del clasismo y el racismo. Stalin y Mao, utilizaron la misma herramienta pero para luchar contra el capitalismo, pero en ese ejercicio, el proletariado resulto encadenado también, siendo la futura actitud de estos regímenes, idénticas a las de los fascistas, diferenciándose quizás por el tema del racismo, pero sin olvidar que se produjeron conflictos étnicos y religiosos dentro de los estados revolucionarios no fascistas. Lo que triunfo en ambos casos fue el estado, lo que se ahogo en ambos casos también, fue la libertad individual.

Las características que diferencian al capitalismo del resto de ideologías de la época, es que el capitalismo era un modelo muchísimo mas libre que el de los demás, aunque la libertad solo fuese concebida a las altas clases, las de siempre y las nuevas, porque los nuevos ricos y los pequeños burgueses, podían ser pobres el día en que nacieron, pero tenían la oportunidad de enriquecerse, siempre y cuando fuesen lo suficientemente inhumanos como para lograr sus abominables aspiraciones. El estado da una libertad impresionante a estos burgueses, que modernizados ahora, son grandes, medianos y pequeños empresarios, banqueros y otras personas que protagonizan otros nuevos sectores económicos, como el de los deportes por ejemplo, que mueve millones cada año, el futbol, las carreras de formula 1 o carreras como la de el Dakar, competiciones cuyo principal fin es fomentar el consumo mediante el patrocinio de marcas de productos y la rivalidad ciudadana a escala local e internacional. No es una broma, campos de futbol o incluso ciudades arden en llamas cuando la afición enloquece, soltando lo que la enfermedad del consumismo y la competitividad que en su vida diaria les provoca. Así ardieron en llamas las calles de Buenos Aires cuando el equipo en el que jugo Maradona bajo a segunda división, o cuando los seguidores de un equipo de futbol americano celebraban el triunfo de su equipo destrozándolo todo. Podríamos pensar que al gobierno no le interesa que eso ocurra, pero igual que a las religiones, igual que a los nacionalismos, sobre todo igual que al patriotismo en si, lo consideran tanto una necesidad como un problema, la necesidad de mantener al proletariado dividido, el problema que supone una sociedad enferma. Son capaces de hacerlo todo por el poder y su principal método, es dividir para vencer.  Pero sobre todo debemos referirnos a empresarios y banqueros, casi todos ellos son dueños de los medios de subsistencia, de los medios de producción y distribución, dueños de todas las herramientas de trabajo.

Estas y otras características del capitalismo, hicieron que este modelo creara más riqueza en menos tiempo y el número de personas que eran pobres disminuyeron velozmente, lo que a la hora de comparar los regímenes comunistas y fascistas, con los capitalistas, era una ventaja insalvable en la opinión pública internacional. El fascismo fue derrotado por las armas y el comunismo fracaso por ser incapaz de competir económicamente, mientras que el capitalismo, prevaleció.

Ahora vivimos en una dictadura simultánea. El estado y los mercados se han unido para beneficiarse mutuamente, pese a que bien es cierto que en los últimos años, los mercados han ganado poder sobre los estados. Pese a todo, políticos, empresarios, banqueros y todos aquellos que conforman las élites mundiales y las altas clases, permanecen unidos en pos de nuestra esclavitud, la cual es necesaria para que ellos permanezcan en el poder que les hace ricos y poderosos.

Su éxito se debe, al adoctrinamiento que todas las personas somos sometidas, bien desde los centros educativos, donde nos enseñan a competir, desde el mundo laboral, donde nos hacen competir y luchar entre nosotros, desde los medios de comunicación, repletos de mensajes que nos impulsan al consumo, desde los nacionalismos, donde nos llaman a la unión patriótica cuando les interesa ocultar el antagonismo social, desde las religiones, que hacen temblar de miedo a los supersticiosos con amenazas de almas perdidas e infiernos en caso de no obedecer y respetar las conductas que al sistema le interesa que tengamos y desde miles de medios mas, el éxito del capitalismo, se debe al control psicológico de las personas, que a demostrado ser mas eficaz que el control físico. Y pese a todo, disponen de numerosas fuerzas de represión, siempre dispuestos a patearnos el culo.

Sin embargo, esta es la lección que debemos aprender al leer este texto y comprenderlo. La maldad del estado, no depende de los individuos que lo rigen, ni la maldad del dinerote aquellos que lo poseen. En el poder, todos son odiosos y despóticos. Como las drogas, el poder es un veneno para las personas, ni proporciona virtudes ni confieren excelencia alguna, pero en cambio, le absorben el seso, haciéndole perder su sencillez y su dignidad humana.

La solución para el proletariado, esclavo del Estado y explotado por el Capital, esta en la dirección anarquista; en la supresión del Estado y de cualquier otra forma de dominio. Tan solo en esta dirección puede emanciparse y liberarse una persona.

 

El derecho de unos pocos a disfrutar de la riqueza social, a trueque del hambre y de las privaciones de los demás, el caos económico del capitalismo, que rinde culto reverencial al oro sacrificando la vida y la salud de las personas, y la esclavitud moderna que pesa sobre el proletariado, solo puede cimentarse, afirmarse y persistir, mediante la herramienta de dominio que representa y es el estado.

 Por eso el anarquismo presenta al estado y a cualquier otra forma de dominio, como causa fundamental de la explotación humana y en consecuencia, como la causa fundamental de la infelicidad humana. 

Unai  Moreno Gaubeka

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